Cómo motivarte cuando no tienes ganas de nada y lograr todas tus metas

JORGE BENITO

Muy cerca de donde yo vivo, aquí en Guatemala, hay muchas familias que usan bicicletas para generar energía. 

Al pedalear, esa energía se transfiere a un molino de maíz, una bomba para extraer agua de un pozo o una licuadora para hacer batidos de frutas.

La bici, naturalmente, no crea energía de la nada. Alguien tiene que sentarse a pedalear, poner su energía primero.

Bueno pues lo mismo sucede con la motivación.

La motivación no es una energía que llega de afuera así porque sí, cuando quiere, mientras tú esperas a tener la fortuna de que elija.

La motivación es una energía que tú pones en movimiento con acción.

Tienes que actuar primero, poner tu energía mental y corporal en movimiento, y después esa energía se amplifica, como en la bicicleta, transformándose en motivación.

«Me falta motivación…»

Puede que te suceda esto:

Te cuesta hacer lo que dijiste que harías o dejar de hacer lo que dijiste que ya no harías más. 

Sabes qué tienes que hacer para sentirte exitoso y realizado, y quieres hacerlo, pero te falta motivación. Nunca tienes ganas.

Y entonces piensas que si tuvieras esa motivación, todo sería más sencillo.

Con motivación harías lo que quieres hacer o dejarías de hacer lo que ya no quieres hacer… casi sin esfuerzo.

Pero no funciona así.

La motivación no es algo que llega de afuera sin que tú tengas que hacer nada, sin esfuerzo ni intención.

Es algo que creas desde dentro con acción intencional.

Actúas, y la motivación aparece. No llega sola cuando quiere. Tú pones esa energía en movimiento.

Si te falta motivación y tú estás esperando a que aparezca un día, así mágicamente, y hasta que no aparezca tú no haces nada… pues lo tienes muy difícil, porque tu cerebro no quiere que te sientas motivado. 

De hecho, es lo último que quiere.

Tu cerebro se resistirá

Verás, hacer cosas nuevas requiere de mucha energía mental y corporal, y tu cerebro no le ve el sentido. Para qué malgastar energía haciendo cosas nuevas. Lo que siempre has hecho te ha mantenido con vida.

«Estás vivo, qué más quieres. Mejor sigue haciendo lo mismo, nada de intentar nada nuevo. Y tampoco dejes de hacer lo que estás haciendo, por supuesto.»

El cerebro se resiste a cualquier acción novedosa porque cree que es un desperdicio energético, y su trabajo es minimizar el gasto energético. No quiere gastar energía, quiere conservarla. 

Y sabes qué hace para disuadirte: te quita las ganas. No te vas a sentir con ganas de emprender acciones nuevas, ni te vas a sentir con ganas de cortar con esos hábitos tóxicos.

Así que si esperas a que las ganas lleguen mágicamente, espera sentado.

No van a venir a visitarte porque sí.

Las tienes que crear tú desde dentro sobreponiéndote a esas resistencias iniciales. 

Y eso lo logras actuando. Aunque tu cerebro quiere convencerte de que no tienes ganas de hacer lo que te propusiste, tú lo haces igualmente.

Hay mucha gente que dice “yo solo hago lo que siento”, como si eso fuera algo de lo que enorgullecerse. “Yo me dejo guiar por mis sentimientos, y si no lo siento, no lo hago.”

Claro que los sentimientos son importantes, pero no siempre.

Si solo haces lo que sientes que quieres hacer, lo que te apetece, te aseguro que te vas a negar a ti mismo mucho crecimiento, porque el cambio personal siempre, insisto SIEMPRE, se va a sentir incómodo al principio. 

El cerebro crea esos sentimientos de incomodidad para disuadirte, para que no emprendas ese nuevo camino porque cree que no tiene sentido malgastar esa energía.

Ante cualquier cambio en tu vida vas a sentir, seguro, una incomodidad inicial, y si al sentir eso tú dices “uy no, no puedo hacerlo porque no lo siento”, pues te estancas. Victoria para esa parte de ti que no quiere que crezcas y cambies.

El cambio que quieres crear en tu vida no empieza con la motivación. 

La motivación es una consecuencia

El comienzo de tu cambio es la acción intencional. Hacerlo aunque no te apetezca. Te sientas como te sientas, haces eso que dijiste que harías.

La motivación surge después de empujarte a la acción. Ahí pones en movimiento esa energía.

De hecho, al sobreponerte a tus excusas iniciales y empujarte a actuar, tu cuerpo comienza a liberar sustancias que son como pequeñas cápsulas de energía, pequeñas baterías. Endorfina, oxitocina, dopamina,serotonina. 

Esas moléculas, te energizan, te emocionan y te motivan. 

Pero no se liberan solas, porque sí. Las liberas cuando actúas. Por eso después de actuar sientes todas esas emociones edificantes que te ayudan a continuar. No antes.

Disciplina

Todo esto que acabo de describir se resume en una sola palabra: disciplina.

La disciplina es una decisión consciente. Si tú dices: “mañana a las 10 de la mañana voy al gimnasio, aunque no me apetezca”, estás yendo más allá del sentimiento pasajero a través de tu intervención consciente.

Pero además de esta disciplina para emprender la acción, hay algo más, como te comentaba al inicio del vídeo.

Algo igual de importante, o puede que aún más.

Y ese algo es visión.

Visión clara

Necesitas tener una visión clara de la vida que quieres crear, ese futuro hacia el que te diriges con tus acciones.

Cuando logres todo eso que te propones, ¿cómo se verá tu vida? Tienes que conectar con esa posibilidad, verla en tu mente con total nitidez y sentirla en tu corazón con todo lujo de detalle.

Cuando tienes claridad absoluta en tu visión, ya no vas a esperar a que el sentimiento de la motivación te visite. 

Porque cuando la falta de ganas te aceche, vas a ser tú quien conectes con esa visión, ese futuro al que te diriges, y de ahí van a surgir de nuevo las ganas y el empuje.

Por ejemplo, si has decidido que quieres empezar a hacer deporte, creas una visión clara de cómo te verás cuando lleves un año haciendo deporte a diario. Y usas esa visión como fuerza motora que te impulse a la acción.

Te detienes a imaginar cómo te sentirás cuando lleves un año haciendo deporte, o cuando hayas podido decirle adiós de una vez por todas a ese mal hábito, o cuando tu negocio haya logrado operar al nivel al que tú aspiras, o cuando hayas logrado lo que sea que te propones.

Conecta con esa posibilidad, ese futuro ideal que tú sabes que puedes crear. Enamórate de esa visión. 

Una visión tan clara que se vuelva más poderosa que todas tus excusas, creencias limitantes y comportamientos dañinos. De ahí va a surgir la motivación.

Porque cuando surjan las resistencias, tú te anticipas a la falta de ganas y dices: “Sí, ya sé que no tengo ganas de hacer esto ahora, pero si quiero crear esa vida que he decidido crear, tengo que hacerlo igualmente.”

El problema es que todavía tenemos esa visión romántica de que la felicidad es pasarte todo el día haciendo cosas que te apetecen y te deleitan. 

No. Para nada. La felicidad, en muchas ocasiones, también surge de hacer cosas que no te gustan.

Yo siempre pongo el ejemplo de los atletas de élite. ¿Tú crees que todo lo que hacen les entusiasma? 

Claro que no. 

Seguro que hay muchas partes de su trabajo que detestan. Ir al fisioterapeuta o el quiropráctico, llevar una dieta súper estricta, viajar constantemente, no poder pasar tiempo con su familia, amigos o pareja porque tienen que entrenar, entrenar y entrenar.

Pero aún así lo hacen.

¿Por qué?

Porque tienen una visión clara de lo que quieren lograr, y saben lo que tienen que hacer para lograrlo.

Ese partido, ese combate, ese campeonato, esa medalla, no se ganan solos. Se haciendo lo que hay que hacer. Y algunas de esas acciones no les apetece tanto hacerlas, pero saben que las tienen que hacer si quieren convertirse en quienes decidieron ser.

Y lo mismo sucede con cualquier otra actividad. Lo del deporte de élite era solo un ejemplo.

Te pongo otro ejemplo: un escritor. Él ama escribir, y su sueño es publicar su nuevo libro en una gran editorial. Para lograrlo, tiene que hacer un montón de cosas que seguramente no le gustan nada. Tiene que lidiar con burocracia, derechos de autor, abogados, imprentas, contratos editoriales, marketing…

A él todo eso no le gusta. Él disfruta escribiendo y ya está. Pero si quiere que su libro se publique en esa editorial importante, el proceso es el que es, y habrá partes del proceso que a él no le gustan pero que tiene que hacer.

Y si tiene una visión clara que lo impulsa, eso le ayudará a transitar las partes del camino más incómodas.

Crea una mente que no se deja detener por las dificultades o la falta de ganas.

Mente de Oro

Va a haber partes de tu proceso que te parezcan detestables. Hagas lo que hagas, escojas el camino que escojas, siempre va a haber tramos así. Difíciles, aburridos, espinosos.

Si cada vez que te enfrentas a un tramo así tú te das la vuelta, o te detienes, o abandonas, no vas a lograr nada significativo. 

Y te vas a pasar la vida abandonando caminos o estancándote, porque insisto, todos los caminos tienen tramos así. Todos.

Cuando logres todo lo que te propones, vas a darte cuenta de que ahí, en esa vida que antes te parecía tan idílica, también hay tremendas dificultades que tú ni sabías que estaban ahí. 

Por eso es tan importante que construyas una mentalidad que no se arruga ante las dificultades.

Claro que tu cerebro siempre va a querer tomar el camino sencillito y conveniente, el

que no consume energía, y va a tratar de convencerte de que solo debes hacer las cosas que te apetece hacer.

Pero tú, que ya sabes esto, no te dejas manipular. Haces lo que dijiste que harías aunque se antoje difícil y laborioso.

A pesar de los impedimentos, a pesar de que hay una parte de ti que se resiste, y a pesar de que te gustaría que todo sea fácil y dulce.

No esperes a que sea todo perfecto para hacer lo que sabes que es correcto. Hazlo independientemente de las circunstancias o de cómo te sientas.

Así vas a construir una mentalidad disciplinada que no necesita que todo sea de

ensueño ahí fuera o que todos tus sentimientos sean puro azúcar aquí dentro. Haces lo que sabes que añade valor a tu vida… SIEMPRE.

Sigue preparándote interna y externamente. Desarrolla tus virtudes. Adquiere nuevas habilidades profesionales. Lidera tu vida. Establece una dirección significativa.

Hazlo siempre lo mejor que puedas.

Crea una mente de oro. Vuélvete dorado.

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